abril 4, 2025

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Una duranguense y un italiano crean espectáculos de flow art por el mundo; ¡de película!

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Lizeth Soto, una joven duranguense, y Andrea Veneziani, un italiano, encontraron el amor en Playa del Carmen durante la pandemia; juntos crearon un espectáculo llamado Niños Salvajes

Parece historia de película o novela, pero es muy real y comenzó en época de pandemia. El destino y el espíritu viajero de ambos, llevó a Lizeth Soto, una joven duranguense de 27 años de edad, y a Andrea Veneziani, un italiano de 34 años, a encontrar el amor en Playa del Carmen; al poco tiempo se sabían el uno para el otro, comenzaron una relación, se casaron, y ahora están construyendo una vida juntos llena de arte, exploración y aventuras. Él aprendió español, y ella italiano.

Ella creció en un entorno familiar ligado a la ganadería y al comercio. Desde pequeña, aprendió el valor del trabajo y la creatividad, gracias a su padre carnicero y su madre comerciante. Con una licenciatura en mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de Durango (UTD), Lizeth decidió dejar atrás su ciudad natal para emprender nuevos caminos.

La historia de Lizeth y Andrea, los niños salvajes / Foto: Kathia Gamero / El Sol de Durango

En busca de nuevas experiencias y desafíos, llegó a Playa del Carmen, donde empezó a trabajar en tiendas de ropa y a pintar en vestidos, dando así sus primeros pasos en el mundo del arte. Con el tiempo, descubrió su pasión por el circo, disciplina en la que se ha especializado y que hoy en día forma parte fundamental de su vida.

Por su parte, Andrea Veneziani, nacido en Piacenza, Italia, es un hombre cuya vida ha estado marcada por su pasión por los viajes y el descubrimiento. Desde muy joven, Andrea dejó su hogar y comenzó a recorrer el mundo, motivado por su amor por la historia y las culturas. Vivió en Egipto, Londres y otros destinos antes de llegar a México, donde conoció a varios compatriotas mexicanos que lo invitaron a Playa del Carmen. Fue ahí donde su vida tomó un giro inesperado al conocer a Lizeth.

 

La historia de Lizeth y Andrea, los niños salvajes / Foto: Kathia Gamero / El Sol de Durango

“Fue una conexión instantánea, decimos siempre que nos estábamos buscando y nos encontramos”, expresó Lizeth Soto.

El resto de la historia es lo que los trae hasta aquí; primero, en el 2021, luego que el COVID provocó que Liz perdiera a su madre, ambos buscaron seguir con el negocio que ella tenía, que era una cocina económica.

Pero ahora con un toque italiano, sin embargo, aunque aprendieron, se dieron cuenta que estar mucho tiempo ahí no era su felicidad. En ese tenor se regresaron a Europa, donde unos amigos los invitaron a una residencia de malabaristas para prepararse para los festivales de verano.