Nueve meses al frente de la UNAM y el doctor Leonardo Lomelí Vanegas ya demostró su ineptitud.
Su primera inscripción a educación media superior y esta lo rebasó, no sólo todo está mal estructurado, sino que, además se vive una farsa constante.
Vayamos por el principio, los alumnos y alumnas que concursan para obtener un lugar en alguno de los centros de educación media superior, llámese Preparatoria o CCH, deben cumplir con cierta puntuación para ser seleccionados.
No se toma en cuenta el nerviosismo de los adolescentes que la gran mayoría apenas y llegan a los 15 años, sino que dejan que las computadoras se hagan cargo de seleccionar y asignar turnos a lo puro pendejo.
Una vez que son seleccionados, los alumnos y alumnas de menor edad, vamos, aquellos que están por cumplir lo quince años, son enviados a los turnos vespertinos.
Esto a todas luces es una injusticia, una atrocidad y las autoridades universitarias, comenzando por el rector Lomelí, no hacen nada para corregirlo, por el contrario, le mienten al alumnado.
Se les invita a solicitar su cambio de turno exponiendo sus motivos, deben hacerlo por escrito, y al final, la solicitud sirve para una regalada chingada ya que hacen los cambios con las patas.
Los menores siguen en el turno vespertino sin que nadie pueda hacer algo por ayudarlos, sin que a nadie les interese y sobre todo sin que nadie se preocupe por su seguridad e integridad.
Y luego se quejan de que los alumnos tomen las instalaciones, de que los alumnos se vayan a huelga, de que los alumnos protesten contra toda esa bola de incompetentes.
¿Y ante quién se puede acudir en una situación así?
Ante nadie, no hay una sola persona qué dé la cara, que enfrente el problema, que solucione caso por caso, como debería de ser ya que todos esos académicos, con títulos rimbombantes no quieren saber nada del asunto, su meta es otra y nadie los saca de ella.
Como es lógico de suponer, Lomelí Vanegas ya está como el kks de palacio nacional, se hace de la vista gorda ante los fallos de su personal, de esos doctores, maestros, licenciados y demás, que ocupan los cargos que no saben llevar a cabo, que no son para el bien de la comunidad universitaria.
Y no se engañen, los niños que recién ingresan, son parte de la comunidad universitaria, les guste o no y a ellos es a quien tienen que servirles, es a ellos a quiénes tienen que cuidar y proteger desde su cargo, el cual solo utilizan para beneficio personal.
En esta entrega no haré mención de los nombres y apellidos de los funcionarios involucrados, por ahora sólo les presento los hechos ya que, a partir de este momento, considero una cruzada personal exhibir y desenmascarar a todos y cada uno de esas lacras con títulos académicos.
Dicen que quién avisa no es traidor, así que ya están avisados, para que luego no se quejen y yo si doy la cara, no como todos ellos y ellas que se escudan tras sus escritorios, en sus oficinas, donde no puede llegarles el populacho, la gente que quiere verlos para exponer sus asuntos.
Y bien que se cuidan de no enfrentar las verdades, esas que pretenden que no existen, esas que omiten y hacen a un lado para seguir sacando provecho del cargo que ostentan.
Ya es el momento de que alguien haga algo para que las cosas cambien en la administración de la UNAM, es el momento de que se muestre y se manifieste.
Como lo dijera el rector José Vasconcelos: “Esta es la universidad de la nación, del pueblo mexicano”, ahora, al ver que la tienen secuestrada un grupo de funcionarios incompetentes seguramente volvería a morir de vergüenza por lo que hacen.
Y el mismo Vasconcelos forjó el lema universitario, “Por mi raza, hablará el espíritu” y estos desvergonzados funcionarios que ahora ocupan altos cargos en la estructura universitaria, en lo que menos piensan es en la raza, para ellos no existe nada más importante que ellos mismos.
Tal vez sea el momento de que Lomelí haga una restructuración completa, que haga cambios que sirvan para el fin para el que fueron concebidos, que nombre a personal que este comprometido con los estudiantes universitarios y que les ayuden a subsanar sus problemas.
De otra forma, Leonardo Lomelí también es cómplice y parte de la misma manada de ineptos que ahora ocupan lugares que nos les corresponde ya que están muy por encima de sus capacidades.
No se me pierdan… vamos a seguir hablando de este grupo de zánganos y ahora sí, daremos nombres y apellidos, para que se les conozca y se les juzgue en la opinión pública, que es la que en verdad importa ya que de una o de otra manera están implicados en la educación de sus hijos, de sus hermanos, de sus parejas.
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