abril 5, 2025

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La “viuda negra” de Tlalnepantla: el oscuro camino de Erika González Estrada

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A casi un año del asesinato del funcionario municipal Luis Antonio Gutiérrez, nuevas investigaciones periodísticas apuntan a su propia esposa, Erika González Estrada, como la posible autora intelectual del crimen. Testimonios anónimos, movimientos financieros sospechosos y una vida de lujos posterior a la tragedia ponen en entredicho la versión oficial de los hechos.

El 18 de abril del año pasado, Luis Antonio Gutiérrez, funcionario del Ayuntamiento de Tlalnepantla, fue ejecutado a plena luz del día mientras viajaba en su automóvil junto a su esposa, Erika González Estrada, y sus dos hijas. Un ataque brutal y certero acabó con su vida en segundos, mientras su familia salía ilesa, lo que generó especulaciones desde el primer momento.

Fuentes cercanas al caso han revelado que la relación entre Luis Antonio y Erika González atravesaba una profunda crisis. El funcionario había descubierto múltiples infidelidades de su esposa y planeaba divorciarse, no solo por el engaño, sino porque ya había iniciado una nueva familia con la que soñaba rehacer su vida. Pero la posibilidad de una separación no solo significaba una humillación pública para González Estrada, sino también el riesgo de quedarse sin acceso a la fortuna de su esposo.

Un crimen planeado

Investigaciones sugieren que la viuda habría contratado a sicarios para acabar con la vida de su esposo, con una orden clara: el ataque debía ser letal, pero ella y sus hijas no podían resultar heridas. El resultado fue una ráfaga de disparos que impactó directamente a Luis Antonio, mientras Erika salía ilesa. Ni un rasguño, ni una herida superficial por los vidrios rotos del vehículo.

Las sospechas se avivaron aún más con su comportamiento posterior al crimen. En lugar de adoptar un perfil bajo, la viuda se encargó de acaparar los reflectores, con un escándalo mediático que algunos interpretan como una estrategia para desviar la atención sobre su posible implicación.

El dinero detrás del crimen

Erika González Estrada no solo habría planeado la muerte de su esposo por despecho, sino también por ambición. Se sabe que ayudaba a Luis Antonio en operaciones de lavado de dinero dentro del Ayuntamiento, acumulando una fortuna que ahora maneja con total libertad. Viajes costosos, ropa de diseñador y la creación de una empresa que, según fuentes, le sirve como fachada para legalizar el dinero sucio, son solo algunas de las señales del repentino ascenso financiero de la viuda.

Sin embargo, hay un obstáculo en su camino: Luis Antonio no dejó testamento. Esto la ha llevado a emprender una serie de maniobras legales para apoderarse de los bienes del funcionario, sin importar qué métodos tenga que usar para lograrlo.

Influencia política y amenazas veladas

El poder que Erika González busca acumular no se detiene en la herencia. Informes recientes indican que ha tejido alianzas con un político al que busca colocar en un puesto clave dentro del sistema de justicia. Con ello, espera blindarse de cualquier investigación y asegurarse de que su riqueza quede fuera del alcance de la ley.

La familia de Luis Antonio también ha sido víctima de su influencia. Fuentes cercanas al entorno del exfuncionario aseguran que han recibido advertencias implícitas sobre lo que les podría ocurrir si intentan enfrentar a Erika en la disputa por los bienes.

¿Justicia para Luis Antonio?

Ante todas estas revelaciones, surge una pregunta clave: ¿se investigará a fondo el asesinato de Luis Antonio Gutiérrez y el oscuro papel que su esposa podría haber jugado en él? La sociedad exige respuestas. La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, tiene en sus manos la responsabilidad de esclarecer el origen de la fortuna de Erika González y determinar si realmente es la “viuda negra” detrás de este crimen.

El caso de Luis Antonio Gutiérrez es una muestra de que la justicia no debe inclinarse por géneros, sino por la verdad. ¿Se castigará a los responsables o quedará impune este asesinato?